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The Story Series

Blanca Berlín presenta en su galería la exposición The Story Series de la artista norteamericana Carolyn Marks Blackwood (Alaska, 1951), fotógrafa y reconocida guionista y productora de cine.

En 2015, Blackwood fue presentada por Artnet News en Five Artists to Watch: The Photography Edition, destacando cómo «(…) al jugar con la perspectiva, Carolyn traspasa los límites de lo que significa ser fotógrafo de paisajes, ampliando los parámetros del género al incorporar a los vastos paisajes románticos la apreciación de lo minúsculo y lo invisible en la naturaleza». Es socia principal de Magnolia Mae Films, que ha producido, entre otros, The White Crow (2018), Dancer (2016), The Invisible Woman (2013), Philomena (2013) y The Duchess (2008), ganadora de un Óscar de la Academia y otros muchos premios. Las fotografías de Carolyn Marks Blackwood forman parte de las colecciones del Museo Mattatuck, el Instituto de Historia y Arte de Albany, el Mint Museum, el CORPO, entre otras instituciones, así como de numerosas colecciones privadas de todo el mundo.

En The Story Series, Blackwood nos muestra una colección de fotografías de gran formato en las que ha captado escenas que completa con una frase a modo de leyenda narrativa. El juego entre la palabra y la imagen nos acerca a su faceta más cinematográfica, invitando al espectador a completar con su propia interpretación cada una de las imágenes. Al agregar subtítulos a sus obras, Blackwood redefine la fotografía, proyectando el momento capturado hacia el futuro o, incluso, hacia el pasado.

En sus escenas no aparecen seres humanos, pero todas ellas evocan personajes invisibles cuyo destino se sugiere mediante la línea de guión que figura al pie de cada fotografía, narrando una historia de la que se  infiere una inconclusa trama. Casi todos son paisajes nocturnos misteriosamente iluminados, sin artificio alguno, tomados en los senderos y bosques que rodean su casa, junto a un acantilado con vistas al río Hudson en el norte del estado de Nueva York. Blackwood da vida a esos momentos en que las cosas que han sido secretas y ocultas, de repente salen a la luz, cuando el subconsciente emerge. El hecho de que estas imágenes sean muy grandes es crucial para su capacidad de absorber al espectador en un drama narrativo. Blackwood puede recortar una imagen por razones de composición, pero no altera los colores captados por su cámara, como los faros de un automóvil o el resplandor de las farolas. Sin embargo, sus decisiones de ampliar lo que captura su cámara y aislar imágenes con el borde negro que las enmarca, las acerca aún más a la realización de películas en el sentido de que las imágenes son como las tomas individuales de un guion gráfico que cuentan las historias que van a filmar.

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