cancelar

Fronteras sin límites

De hecho todo en la vida es una frontera sin límites: Un continuo atravesar lugares, situaciones, sueños, hechos y un sinfín de llanuras que auguran promesas, cambios de vida, y prosperidades infalibles. Sobre todo las fronteras que ofrece el mar por su extensión inmensa.

Nada parece interponerse a la fuga de un lugar sin porvenir. La miseria y la desolación a veces obligan a vencer riesgos que podrían conducir a una prosperidad precaria.

Desde Africa las travesías se realizan en pateras. En otros lugares del Caribe son los balseros los que huyen hacia una nueva vida, sin tener en cuenta el riesgo de una inminente muerte. Con peores condiciones de viaje inician el exodo los inmigrantes de origen mexicano que intentan llegar a los Estados Unidos, se denominan “Wet Backs” , es decir Espaldas Mojadas. Dicho de otro modo: cruzan la frontera a nado.

Las ilusiones (avaladas por la codicia de los que facilitan esas huidas clandestinas), casi nunca consiguen lo que se les había prometido y acaban devorados por la muerte.

En realidad son muchos los entornos humanos que pueden ser fronteras fictícias; cuando los límites se borran en nuestras conciencias.

Basta con analizar los sucesos del día a día, para comprobar que las fronteras abiertas si no respetan la ética, acaban hundidas en el mar invisible de la vida.

La placidez del mundo no consiste sólo en dejarse llevar por el afán de salir de un pozo con la esperanza de encontrar llanuras.

El mundo puede ser un lugar plácido evitando desesperaciones sin necesidad de ofrecer pateras asesinas para engrosar bolsillos a costa de mentiras que llevan a la muerte.

La existencia sería un verdadero caos sin las defensas de los límites. Es decir: Sin ética.

Aunque puedan ser incómodas y a veces difíciles, sin ellas cabe que el mundo llegue a convertirse en un doloroso avance de un caos total.

Los límites son necesarios. Hasta los lagos y los ríos, los precisan, porque sin ellos no serían ni lagos ni ríos. Serían inundaciones mortales.

Mercedes Salisachs

Everything in life is, in fact, an endless frontier: a continuous matter of crossing places, situations, dreams, facts, as well as endless plains that augur promises, life changes, and infallible prosperities. Above all, this occurs in borders offered by the sea due to its immense extent.

Nothing seems to stand in the run from a place with no future. Misery and desolation sometimes force to overcome risks that could lead to a precarious prosperity.

Crossings starting in Africa are done in small boats. Elsewhere in the Caribbean, boatmen are the ones fleeing to a new life, without taking the risk of imminent death into account. With worse travelling conditions, Mexican immigrants known as “Wet Backs” start the exodus trying to reach the United States. In other words: they cross the border swimming. Other borders in Asia have continuous political and religious conflicts, causing wars affecting the whole world. Countries such as Afghanistan, Pakistan, India, Nepal, Burma and Indonesia, maintain their geopolitical tension within their borders, and cause the migration of millions of people.

Illusions (endorsed by the greed of those who facilitate such underground escapes), almost never get what was promised and last devoured by death. In truth, many human environments may be fictitious boundaries: when boundaries are erased in our minds.

We just have to analyze the events of the day to check that if open borders do not respect ethics, they end up sinking in the invisible sea of life.

The placidity of the world does not only consist on getting carried away by the eagerness of emerging from a pit in the hope of finding plains. The world can be a very placid place avoiding despairs, without the necessity of offering killing boats to fatten pockets at the expense of lies that lead to death.

Existence would be a mess without bound defences, in other words: without ethics. Although they may be uncomfortable, and sometimes difficult, without them, it is possible that the world turns into a painful progression of total chaos.

Limits are necessary, and even for lakes and rivers. Otherwise, they wouldn’t be lakes or rivers, they would be mortal floods.

Mercedes Salisachs

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies