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Cosmos. Isabel Muñoz

La propuesta de Isabel Muñoz para el stand de El MUNDO en ARCO 2019 se centra en su trabajo más reciente y experimental en torno a una de las culturas más antiguas y espirituales de nuestro tiempo, la japonesa. Este proyecto trata de romper con los iconos, con una determinada idea de la belleza, que en cierta forma se aleja de los planteamientos habituales hasta hoy en la
fotógrafa. Una búsqueda global, la del ser humano en general, pero también la de un territorio, el mundo.

El stand, de paredes negras e iluminación tenue, se estructura en torno a un espacio cerrado rectangular que alberga una instalación interactiva, en cuyo interior, una pantalla proyecta una serie de videos programados para reproducirse al percibir la presencia de personas. La programación de estos videos hará que la experiencia de cada espectador sea única, ya que se reproducirá un video u otro aleatoriamente. Las proyecciones están interpretadas por performers de butoh que realizan distintas
coreografías en torno a tres acontecimientos vitales: desastre, muerte, renacimiento, en alusión al cambio climático y a la interacción humana con el planeta.

En los laterales del espacio, grandes negativos de acetato correspondientes a las imágenes expuestas en el stand crearán un juego de luz, sombra y texturas al ser expuestos a la luz de dos proyectores. produciendo un efecto de sonido y movimiento similar a un temblor de tierra o a un maremoto. Distintos shōmyōs (música litúrgica budista) acompañarán la experiencia multisensorial.

En las paredes del stand, así como en los paneles exteriores de la instalación, se expondrán platinotipias de gran formato, colgadas del techo mediante un montaje de hilos de acero que les aportará relieve y movimiento. La temática oscila en torno al butoh, una puesta en escena espiritual que nació tras los horrores de la bomba atómica de la mano de Hijikata y Kazuo Ohno. El butoh retoma el dolor provocado en Japón tras la segunda Guerra Mundial, y aúna actuación y danza, desasosiego y armonía, sufrimiento y belleza, dolor y muerte; la transcripción carnal de un compromiso sociopolítico. Los tres performers que intervienen en los vídeos y en las fotografías de esta exposición son los últimos practicantes genuinos del butoh, un baile ritual que en la actualidad se va alejando de su concepción primigenia para irse aproximando cada vez más a la danza contemporánea.

Otras obras expuestas, muchas de ellas realizadas bajo el agua, con el cuerpo humano y los plásticos desechados como leit motiv, simbolizan el día y la noche, en el contexto en el que se inscriben las fronteras contemporáneas de lo humano. Donde algunos ven oscuridad, Isabel Muñoz libera fuerzas; una de las manifestaciones más originales de la crisis de la modernidad occidental.

Todas las obras expuestas en los muros del stand son platinotipias. Isabel Muñoz está considerada como una de las grandes expertas internacionales de esta técnica. Aunque son difíciles de crear y su coste es alto, las impresiones en platino constituyen una de las expresiones más ilustres del arte fotográfico. Su belleza y permanencia hacen que la platinotipia sea una pequeña joya para los amantes de la fotografía y, como no, para coleccionistas e inversores. Estas copias se caracterizan por su amplia rendición de tonos, que parte del negro cálido y se expande en una amplia gama de matices grises, con una reproducción de luces especialmente sutil. Tras más de una década de investigación, ha logrado incluir el color en este proceso, lo que constituye un punto de inflexión en la historia de la fotografía.

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