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Constelaciones AFAL

Más que unas siglas, que hoy ya nadie se esfuerza en descifrar, Afal es una marca referente de la mejor fotografía española de la segunda mitad del siglo XX. Desde Almería y una revista, en 1956 se hizo un llamamiento a los fotógrafos inquietos y disconformes en busca de oportunidades para dar a conocer su trabajo. La respuesta fue inmediata y se movilizaron hacia Afal desde los cuatro puntos de la península entre Andalucía y Cataluña, Galicia y Valencia, pasando por Madrid. Las dificultades para tirar adelante un proyecto cultural de cualquier tipo no eran pocas en aquellos tiempos de censura y autarquía. Más aún si se quería potenciar la fotografía de autor de la que se había perdido el rastro después de la guerra.

Desde Afal se logró aglutinar un grupo que pensaba igual el lenguaje, aunque dirigiera sus intereses hacia temas y formas diferentes. A partir de aquel colectivo juvenil se consolidaron carreras estables y reconocidas. Amateurs o profesionales. Premios nacionales de fotografía, maestros para las siguientes generaciones. Autores que no se dejaron arrastrar por modas ni conveniencias. Obras sólidas, coherentes y siempre frescas que muestran lo más auténtico de su tiempo a través de una mirada crítica y genuina.

De los autores del Grupo Afal, que en la base de su afinidad siempre estuvo la amistad, se han hecho diferentes agrupaciones. Unas veces fueron trece, otras once, otras ocho. O de dos en dos. Esta vez son cinco los fotógrafos presentados por Blanca Berlín en su galería. Como una constelación, en la que las distancias entre las estrellas y sus brillos característicos sugieren metáforas mitológicas, se inscriben cinco lenguajes e intereses, cinco temperamentos bien diferentes para demostrar que la buena fotografía no se conforma con imitar modelos o estilos y que es absolutamente necesaria para explicar el mismo mundo desde diferentes puntos de vista. Igual que en aquellos años cincuenta Afal reclamó la tutela de Nicolás Müller como estrella polar que tirara del carro, hoy se agrupan en torno a él cuatro de aquella joven hornada Afal: Gabriel Cualladó, Ramón Masats, Carlos Pérez Siquier y Ricard Terré. Cinco sensibilidades que nos van a interpelar más allá de la anécdota y la nostalgia para hablarnos de lo que somos hoy día. Suscitando el deseo de poseer ese espejo de nosotros, las fotografías, para que formen parte de nuestro universo cotidiano.

 

Laura Terré

Vilanova i la Geltrú, abril de 2018

More than an acronym that today no one tries to decipher, Afal serves as a reference of the best Spanish photography of the second half of the 20th century. In 1956, a magazine in Almería made an appeal to all the restless photographers in search for opportunities to make their work known. The response was immediate and they were brought to Afal from the four parts of the peninsula between Andalusia and Catalonia, Galicia and Valencia, passing through Madrid. The difficulties in developing any cultural project in a time of censorship and autarky were many, and even more so if you wanted to emphasize in the author’s photography that had been lost after the war.

Even though it directed its interests towards other themes and forms, Afal was able to join together a group of artists with the same language. Stable and recognized careers were consolidated from this  youth group; amateurs or professionals, national awards of photography and teachers for the next generation. Authors that were not drawn by fashions or conveniences. Solid, coherent and always fresh works that show the most authentic of their time through a critical and genuine look.

From the members of the Afal Group, who on the basis of their affinity always had their friendship, different groupings have been made. Sometimes they were thirteen, other times they were eleven or even eight. This time, five of these photographers are being presented by Blanca Berlín in her gallery. Like a constellation, in which the distances between the stars and their characteristic brightness suggest mythological metaphors, five languages ​​and interests are inscribed. Five very different temperaments are joined to illustrate how good photography is not satisfied with imitating models or styles and how it is absolutely necessary to explain the world from different angles.

As it was then, Afal reclaims the guidance of Nicolás Müller as the polar star that pulled the car and around him four of those young Afal artists gather: Gabriel Cualladó, Ramón Masats, Carlos Pérez Siquier and Ricard Terré. Five sensibilities that will challenge us beyond the anecdote and the nostalgia to talk about what we are today. Arousing the desire to possess that reflection of ourselves –the photographs—so that they become part of our daily universe.

Laura Terré

Vilanova i la Geltrú, april 2018

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