Symphonos 15

El festival

La Asociación Cultural Entorno Conde Duque es una plataforma multidisciplinar que nace en 2015 con el espíritu de promover la cultura y el diálogo entre las distintas expresiones artísticas en un escenario único. El Festival Symphonos 15 (De común acuerdo, con una sola voz) surge como el gran evento cultural del Entorno Conde Duque.

En esta primera edición, Symphonos 15 propone jugar con el tiempo y retroceder 100 años, hasta 1915, para repasar y revisitar nuestro entorno físico, cultural y artístico. A caballo entre la tradición y la modernidad, Symphonos 15 plantea una mirada distinta de nuestro entorno. Un alto en el camino para echar la vista atrás, tomar conciencia de nuestro porvenir y proyectarnos hacía el futuro. Del 13 al 19 de abril Symphonos 15 ofrecerá conciertos, exposiciones, conferencias, visitas guiadas, cine…, en los distintos espacios de Entorno Conde Duque.

Exposición colectiva: 1915 - 2015, una relectura del siglo

Las galerías de arte que forman parte de la Asociación Cultural Entorno Conde Duque –Blanca Berlín, La New Gallery, Movart y Twin Gallery– presentan para el Festival Symphonos 15, dentro de la Sala Polivalente del Centro Cultural Conde Duque, la muestra colectiva: 1 9 1 5 – 2 0 1 5 , u n a r e l e c t u r a d e l s i g l o . Para ello han propuesto a sus artistas que realicen obra de formato libre que tenga que ver con todo lo acaecido en los últimos 100 años.

La exposición, que tendrá lugar del 16 al 19 de abril, estará acompañada por los conciertos de los alumnos del Conservatorio Profesional de Música Amaniel, aunando arte y música como es la filosofía de la Asociación: el diálogo entre las artes.

Los artistas que participan en la muestra son Ana Moyá, Daniel Vega Borrego, Elena Fernández Prada, Gema Rupérez, Iván Cantos, Manuel Franquelo Giner, Marla Jacarilla, Pep Carrió, Rafael de Rivera, Rosalía Banet, Salim Malla y Tito Pérez Mora.

Ana Moya y Pep Carrió

Ana Moya – El viaje del mito

Surge como un proyecto multidisciplinar, donde la búsqueda del origen de las cosas, traza su propio recorrido en un viaje a través de tres territorios. Una ruta que establece en su mapa de referencias varios hechos históricos conectados entre sí, cuyo punto de partida comienza con un objeto encontrado en Madrid.

Frozen Charlotte, nombre por el que se conoce esta figura de porcelana datada de 1860, tiene su origen en un hecho acontecido en Nueva Inglaterra, Estados Unidos en 1840. La historia, recogida por el diario New York Observer y reflejada en un poema del escritor Seba Smith, narra la historia de Charlotte, una joven que, de camino al baile de invierno junto a su acompañante, y tras haberse negado a tapar su vestido durante el viaje, acaba por morir congelada, victima de su propia vanidad. Este hecho se extendió rápidamente por todo el territorio, llegando a convertirse en una de las canciones folk más conocidas del norte de Estados Unidos. Historia que posteriormente viajó hasta Alemania para darle nombre a una muñeca que se hizo muy popular durante la Época Victoriana.

Estas muñecas, manufacturadas en las fábricas de porcelana ubicadas en el Estado de Turingia, eran exportadas a todo el mundo tras un proceso de producción muy exigente que desechaba todas aquellas figuras que contenían la más mínima imperfección.

Las figuras defectuosas eran utilizadas, entre otras cosas, como parte del asentamiento del terreno y aún hoy, bajo las propiedades donde estaban ubicadas las antiguas fábricas, podemos encontrar los restos de las Charlottes que no fueron lo suficientemente bellas.

Pep Carrió – Los restos de la memoria

Pep Carrió busca objetos y encuentra sentimientos. Sentimientos encontrados, por tanto, frente a los que el visitante puede albergar cualquier estado menos indiferencia. Una galería de pequeños latidos cotidianos mezclados entre sí, sumados unos con otros hasta articular la doble cara de una misma moneda: el corazón de esos mares sin orillas a los que hemos dado en llamar seres humanos. Y luego, el más difícil todavía. Encerrar el mestizaje de cada una de las piezas resultantes entre las cuatro paredes de una caja.

Cajas repletas de viejas fotografías, cartas, documentos, objetos y pertenencias, álbumes familiares dormitando en rastros y almonedas, mezclados promiscuamente, memorias que nunca estuvieron unidas y que ahora por azar conviven en extrañas relaciones. Miradas que jamás pensaron ser vistas por ojos ajenos, momentos íntimos, mezclados con objetos que durante años acompañaron y tuvieron su función. Jirones de vida ajenos, que ejercen sobre nosotros una irresistible fascinación. Son estos naufragios que llegan a nuestras manos tras los más accidentados viajes, son esas cápsulas de memoria sobre los que Pep Carrió construye su obra. La reinvención de un pasado inexistente, la curiosidad por esas vidas ajenas, por esos objetos usados, desechados, joyas de basurero que conviven desordenados en cajas y estantes para al fin volver reinterpretados a un nuevo espacio. Un autor que empezó dedicando lo mejor de su tiempo a buscar objetos y acabó poseyendo la mejor colección actual de sentimientos encontrados.

El empeño por conocer

Sería demasiado fácil decir que Pep Carrió construye imágenes con objetos de otros, que también construye objetos con imágenes de otros, demasiado fácil decirlo y no pasar de ahí, de la superficie.

Pep Carrió construye con la niebla que se apodera de todos nosotros algún día, muchos días, todos los días, con esa asfixiante espesura que condensa la tristeza, el miedo, la miseria del ser humano y que no podemos nunca atrapar.

Pep Carrió convierte en materia la memoria, vuelve cosa lo que fue trágico estado del alma. Busca con ello descubrir al demonio, desvelarlo, y agarrarlo por las patas, no es otra cosa el ansía de conocimiento, la invención del recuerdo.

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Ana Moya Pep Carrió
 El viaje del mito  Los restos de la memoria