Sobre la exposición. Miradas de una coleccionista: Anabel Suero de González

 

“Coleccionar es rescatar cosas, cosas valiosas, del abandono, del olvido, o simplemente por el innoble destino de estar en alguna otra colección en lugar de en la nuestra propia”

Susan Sontag, The Volcano lover

Coleccionar no es nuevo para mí. Ya de niña coleccionaba sellos, caracolas de mar y estatuillas de elefantes.

Al cumplir catorce años, mi padre me envió a Londres durante un año para aprender inglés. Fue la primera ventana al maravilloso mundo del arte que se abrió ante mí. Desde entonces no paré de visitar galerías y museos, convirtiéndome muy pronto en una apasionada del arte.

Nada más casarme, me marché con mi marido, Efraín, a vivir a Estados Unidos. En 1985 nos mudamos a Londres, desde donde comenzamos a viajar por el resto de Europa: Italia, Francia, Alemania, Grecia… Poco a poco nuestras fronteras se fueron ampliando: Egipto, Jordania, Turquía, Israel, Tailandia, Japón… Coleccionábamos juegos de ajedrez, iconos y cajas rusas, litografías y mezzotintas. Visitabamos todo lo que pudiera tener relación con el arte: museos y galerías, mercadillos y ferias…

Fue en los años 90 cuando volvimos a Estados Unidos y comenzamos a coleccionar fotografía. El deseo de hacerlo surgió como consecuencia natural de nuestra pasión por el coleccionismo en otras áreas del arte. Las fotografías comenzaban a ser reconocidas como una expresión artística comparable a la pintura o a la escultura y nos atraían de una forma muy especial. La emulsión en blanco y negro, la variación tonal que va del blanco más puro pasando por una inmensa gama de grises hasta llegar al negro profundo fue una revelación que se apoderó de nuestros corazones.

Comencé a comprar libros de fotografía y a leer sobre la vida y las obras de los grandes maestros -Edward Steichen, Alfred Stieglistz, Henri Cartier Bresson, André Kertész…-, y mi respeto y admiración hacia los que ya tanto amaba crecía cada vez más.

Escribí una lista: soñaba con las imágenes que escogería si algún día tuviésemos una colección de fotografía propia. Y así fue como comenzó todo.

Desde entonces, y en cualquier parte del mundo, nos hemos dedicado a visitar galerías, a entablar buenas relaciones con los galeristas y, en algunos casos, con los propios fotógrafos. Hemos mantenido horas de conversación acerca de la procedencia y el estado de conservación de las copias, aspectos ambos fundamentales para la formación de una colección seria. Si me pidieran un consejo hoy, diría que hay que investigar a los fotógrafos, sus estilos y sus trayectorias artísticas. La paciencia y el conocimiento son primordiales a la hora de una buena compra. Pero, por encima de todos estos aspectos técnicos, la imagen te tiene que gustar. Vas a vivir con ella.

Mi marido y yo hemos coleccionado sin ninguna línea definida. Sin temática. El coleccionismo es, para nosotros, una forma de ver. Una aventura emocional. Una pasión. Es libertad. Hemos coleccionado lo que nos gusta y lo que nos resulta atractivo: la belleza, las emociones, el misterio, el agua, la luz y las sombras…planos escalonados que invitan a una observación profunda y prolongada.

Mi lista de deseos se inició con los grandes maestros de la fotografía, lo cual estableció también los pilares sobre los que se ha basado la colección. Esta base estructural se ha trasladado a través de los años hacia una expresión más contemporánea e internacional. La colección ha ido tomando su propio rumbo. No creemos en “fronteras” a la hora de coleccionar. Creemos en los artistas.

Hace once años que vivimos en Barcelona. En el 2006 fui invitada a participar en la primera mesa redonda sobre “Coleccionismo de Fotografía” que se realizaba en ARCO, en sus 25 años de aniversario. Allí tuve el placer de intercambiar opiniones con Joaquim Paiva, coleccionista brasileño y con Agnès de Gouvion Saint-Cyr, comisaria del departamento de fotografía del Ministerio de Cultura francés.

En 2007, participé en PhotoEspaña en dos actividades: una de ellas, “Encuentros”, fue una conferencia dirigida por Christian Caujolle, de la Galerie VU de Paris sobre el tema “Digital y Cambios Creativos”. Mis compañeros en esa ocasión fueron Hans Michael Koetzle, historiador y comisario alemán y Kissok Eom, comisaria independiente de Corea. También en esta misma edición de PhotoEspaña participé en “Descubrimientos” como miembro del comité para la revisión de portafolios, lo cual fue una experiencia maravillosa.

Durante la edición de PhotoEspaña09, fuí invitada por Oliva Mª Rubio a impartir una clase sobre coleccionismo de fotografía en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en colaboración con la Universidad Carlos III y La Fábrica.

En 2010 participé en una mesa redonda en la Feria MadridFoto, sobre “La Visión del panorama actual de la Fotografía y apuntes sobre Coleccionismo”. Compartí la mesa con Nathalie Herschdorfer, conservadora del Musée de Lelisée de Lausanne, Mathias Harder, conservador de la Fundación Helmut Newton de Berlin y Laurence Miller, galerista y coleccionista de Nueva York.

En 2011, regreso a PhotoEspaña como miembro del comité para visionado de porfolios.

En 2012, he dedicado especial atención a las subastas aprendiendo enormemente de la oportunidad que brindan las mismas, de ver y examinar muchísimas imágenes enriqueciendo así mi juicio en coleccionismo y en ocasiones he tenido el placer de asesorar en la selección de los fotógrafos.

Esta selección de 36 fotografías constituye un buen ejemplo del espíritu de nuestra colección. Creemos que es especial por su contenido y calidad. Nuestro compromiso ha sido fiel y profesional tanto hacia la fotografía artística como hacia los fotógrafos que integran la colección. Nos sentimos afortunados y orgullosos de haber tenido el tiempo y los medios para haber formado y conservado esta colección de la que tanto hemos disfrutado con el paso del tiempo.

Esperamos que estas fotografías encuentren un lugar en la vida de otros que comparten nuestra pasión; una pasión por la história y el futuro de la fotografía.

Anabel Suero de González