Sobre la exposición “Alguna vez, en ninguna parte”

ALGUNA VEZ, EN  NINGUNA PARTE

El reino a donde nos conduce Alfonso Brezmes no es de este mundo. En la taquilla de donde sale el tren que hacia allí parte no venden billetes de vuelta: se viaja hacia allí sin esperanza ninguna de retorno. No se trata sin más de un paraíso imaginado: hay algo en ese territorio de fronterizo entre nuestra realidad y el sueño; algo que nos hace temblar durante un instante, antes de colarnos por la portezuela que el artista deja para nosotros entreabierta.
Sirviéndose de todos los materiales a su alcance, desde la cámara fotográfica al papel y a las tijeras, pasando por el escáner, los collages manuales y las animaciones pobres, hasta el uso de las palabras (pasión que le ha conducido a publicar recientemente el poemario “La noche tatuada” en la editorial Renacimiento), el universo que nos ofrece Brezmes en esta exposición es una aventura de la que no se sale indiferente. Algo muy adentro de nosotros se despierta al contemplar estas imágenes, forzándonos a volver por un instante la mirada hacia nuestras ilusiones y sueños más recónditos, a una infancia olvidada y un futuro que se nos antoja imposible.
Alguna vez, en ninguna parte es el título de la exposición individual que este artista presenta ahora en la galería Blanca Berlín de Madrid: en ella encontraremos los distintos mundos en que se mueve el artista como pez en el agua. Un paraíso perdido y encontrado por unos instantes, para volver a perderlo de nuevo al salir de este pequeño reino de cuento donde, empleando palabras de Shakespeare, podríamos vivir encerrados como en una nuez, sintiéndonos reyes de un espacio infinito.