Exposición. “La seda rota”. Juan Manuel Castro Prieto

Inauguración: 26 de Abril de 2009

La seda rota

En un piso de Madrid, orillada de toda actualidad, como en la sombra durante noventa años y con los peligrosos escollos de la guerra por medio, se conservó milagrosamente preservada de especulaciones o desidias parte de la más gloriosa historia de la pintura y del arte españoles del siglo XIX y mucho de lo mejor de nuestra ciudad. Allí, perfectamente conservados, esperaban no sólo uno de los conjuntos más importantes de pinturas de la familia Madrazo, sino cientos de vestigios y documentos valiosísimos para los estudiosos e historiadores y el rastro inequívoco que dejan tras de sí todas las vidas.

Tal y como lo halló Castro Prieto, así lo fotografió en sucesivas sesiones, con el escrúpulo de un arqueólogo que no mueve de sitio ninguna de las piezas encontradas.

La casa que ha estado en pie casi cien años, se deshace.

Lo que permanece en esa casa, la confusión de las cosas desechadas, de los papeles rotos, de las fotos perdidas, de las lámparas descabezadas, es algo muy parecido a lo que los milicianos de 1936 dejaron tras de sí. Por un momento la Historia se está escribiendo de otra manera, pero el final es casi el mismo que entonces soñaron algunos.

Eso tan valioso que permanecía sepultado allí durante cien años ha salido del arcón como una pieza de seda. Se diría a primera vista que sigue intacta. Pero la vida secreta, dormida, oscura del siglo, la ha llenado de cortes.

No son visibles, tal vez, pero todos son a su modo  manifestación irrepetible de una letanía, por cerca que pueda hallarse, como ahora en ese puñado de fotografías que no dan testimonio sino de lo que ya está para nosotros demasiado lejos y es inalcanzable. Inservible tal vez como reliquia del pasado, pero creando, por misterioso giro del eterno retorno, su propia aura para quienes acaso lean estas palabras o vean estas mismas fotos dentro de cien años.

Andrés Trapiello