Jaime Compairé

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Jaime Compairé (Huesca, España)

 

Pintor, escritor, compositor, publicista, hombre de radio y televisión, Jaime Compairé (Huesca, España) ganó muchos premios cuando era joven y ahora que hace muchos años que no lo es tanto, incómodo con la especialización que impone el mercado, ha regresado al siglo en el que mezclar pigmentos, inventar máquinas de guerra o diseccionar lagartijas para comprobar que tienen alma eran la misma cosa.

 

Paradójicamente, convencido de que lo más divertido está por llegar, sigue empeñado en encontrar atajos entre las sales de plata (una pasión heredada de su abuelo, el extraordinario fotógrafo Ricardo Compairé) las herramientas digitales y las formas más expresionistas de la pintura.

 

En el mes de enero de 1955 decido ser pintor. Recuerdo el dato con precisión, porque el calendario de la Unión Española de Explosivos de ese año estaba dedicado a Velázquez, y enero era el cuadro de la Vieja friendo huevos. Me pareció magia que alguien hubiera reparado en que un cuchillo apoyado sobre el borde de un plato pudiera proyectar una sombra tan curva.  En febrero, flipé en colores con la barba del segundo herrero empezando por la derecha de la Fragua de Vulcano. Ya no sólo quería ser pintor sino que quería ser don  Diego de Silva Velázquez. La vocación me duró hasta marzo cuando, al pasar la hoja,  descubrí dos gotas resbalando por la cántara del Aguador de Sevilla. Eso, mucho más que mágico, era sobrenatural. Yo nunca podría pintar como un ser de otro planeta, así que pensé en dedicarme a cualquier otra de las bellas artes como, por ejemplo, ¿la escultura?.

 

El cuerpo desplazado de su eje, los pliegues del ropaje, el vestido ceñido por el viento al torso…estoy en una sala del Louvre frente a la Victoria de Samotracia, conocida también como la Victoria alada, una escultura del periodo helenístico realizada en mármol hacia el 190 a.C. que representa a la hermosa Niké, mitad fuego, mitad agua, hija del titán Palante y del río Éstige. No se sabe quién fue su autor aunque por una inscripción en la que figura el nombre de Rodios, puede que  se trate de un artista de la isla de Rodas, en el Egeo oriental. Como yo no nací en Rodas sino más bien al sur de los Pirineos, descarto absolutamente que el autor sea yo, lo cual me convierte en un creador irrelevante, de errática trayectoria, con la autoestima por los suelos y muy desautorizado para aspirar a nada remotamente comparable a tanta belleza.  Así que decido hacerme francotirador.”

 

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