Fotógrafos históricos españoles

 

 

Artistas


Eugeni Forcano  |  Ramón Masats  |  Ortíz Echagüe Virxilio Vieitez

      
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Sobre los autores

Eugeni Forcano (Canet de Mar, Barcelona. 1926)

Autodidacta, fascinado por el poder de la imagen y la forma de captarla, la fotografía ha significado para Eugeni Forcano más que una dedicación profesional, una gran pasión y una manera de entender y relatar la vida. Siendo muy joven ya realizaba reportajes de la vida local de Canet de Mar (Barcelona), donde nació y donde montó su primer laboratorio fotográfico. Josep Pla dijo que “En las fotografías de Forcano hay una cosa que me impresiona vivamente, y es que sólo con mirarlas un momento se puede adivinar con gran exactitud los diálogos que las personas establecen”. Jorge Rueda afirmó de él “que, persiguiendo las luces, había conseguido fotografiar los suspiros”. Toda su obra está dotada de una mirada penetrante, sensible, apasionada e irónica. En sus imágenes existe una gran dosis de ternura, humanidad y vitalismo y se diría que, a través de ellas, es posible atrapar la vida al vuelo.  Ha recibido numerosos galardones, entre otros, el Premio Nacional de Fotografía en 2012.

Ortiz Echagüe (Guadalajara 1886 – Madrid 1980) 

José Ortiz Echagüe se encuentra entre los nombres más reconocidos dentro del mundo fotográfico. Considerado como uno de los tres mejores fotógrafos del mundo por la revista American Photography en 1935, algunos críticos incluso lo han considerado el mejor fotógrafo español de su época.

Ortiz Echagüe logró mostrar a lo largo de sus fotografías una forma de expresión muy personal, bastante cercana a las técnicas de la pintura, a través de los procesos en el cuarto oscuro. Él desarrollaría sus propias películas haciendo uso de la impresión de carbón, una técnica totalmente artesanal, produciendo como resultado una especie de negros aterciopelados y tintas pigmentadas degradadas.

Él registró la patente de la técnica de Fresson, que renombró carbondir, así como la máquina necesaria para producir el papel requerido para ella, una muy especial que da la pista característica del trabajo monocromático de Echagüe.

Ramón Masats (Caldas de Montbui, Barcelona 1931)

En 1957, a sus 26 años, llega Ramón Masats a Madrid para dedicarse profesionalmente a la fotografía. Como su paisano Josep Plá casi medio siglo antes, Masats traía de Barcelona ecos de la vida lugareña y la sabiduría antigua de las gentes sencillas, hechas al hábito del sacrificio y la incertidumbre.

Atrincherado en su tozuda obstinación, recibe los reconocimientos -en los últimos años se le van acumulando: Premio Nacional de Fotografía, Premio de las Artes Plásticas de la Comunidad de Madrid, Premio Bartolomé Ros…- con indulgente complacencia y cierto regocijo socarrón.

Catalán en Madrid y madrileño en Cataluña, este ciudadano del mundo que nunca buscó la fortuna o la celebridad, sólo ambiciona ya, como su admirado Walter Benjamín, la gloria sin la fama, la grandeza sin brillo y la dignidad sin sueldo. Aunque esto nunca se sabe.

(Extracto texto de Publio López Mondéjar)

Virxilio Vieitez (Soutelo de Montes, Pontevedra, 1930-2008)

La obra de Virxilio Vieitez, autor reconocido como uno los grandes de la fotografía contemporánea, encaja en la tradición de los inicios de la práctica fotográfica, situándose en algún punto entre el testimonio documental y el arte. En su tiempo, Vieitez rechazó limitarse a la fotografía de estudio, lo más habitual entonces, lanzándose a la calle a prestar testimonio gráfico de la vida cotidiana y, sobre todo, de la emigración transoceánica. Fue ésta una de las fuentes de inspiración de la fotografía, tanto la que se hacía en los lugares de destino o, como en el caso de Virxilio, en las casas y lugares de reunión del contexto gallego. Los flujos migratorios alentaron el envío de fotos de quienes se iban y deseaban dar noticias, no solo de su llegada, sino de su instalación en su lugar de destino. Los familiares, en respuesta, comenzaron a enviar fotos suyas a sus parientes emigrados, retratándose con el aparato de radio o junto a imponentes coches para mostrar el estatus alcanzado. Las fotografías de Virxilio cumplieron también la función de documentar acontecimientos importantes de la vida familiar, como retratos, bodas o defunciones. Tras el fallecimiento del fotógrafo, su hija, Keta Vieitez, asumió la tarea de la difusión de su obra.