Façade (Han Sungpil)

Inauguración: 1 de Junio de 2011

Façade

El Renacimiento aportó a la historia del arte una de sus invenciones más valiosas: la perspectiva, la habilidad de transportar la realidad tridimensional a un plano de dos dimensiones. La fotografía, siglos después, se adueñó de este avance logrando que la representación de una escena pareciera tan real como si estuviera ocurriendo ante los ojos del observador.
En Façade, el artista coreano Han Sungpil (Seúl, 1972) profundiza en las ambivalentes fisuras que se crean al llevar una escena a un plano de dos dimensiones mediante la representación fotográfica. La imagen resultante ¿nos está mostrando una realidad tridimensional aparente o es un espejo de esa realidad? ¿Estamos ante una interpretación auténtica del suceso o lo que vemos es una falsificación idealista del mismo?
Si, además, la escena fotografiada  es un ejercicio realizado deliberadamente para producir un engaño perceptivo  como ocurre con el trampantojo, el espectador se encuentra ante un atractivo y sutil juego de equívocos que le obliga a escudriñar las fronteras entre lo genuino y lo ficticio, entre lo verdadero y lo falso. Le sitúa, al mismo tiempo, a un lado y otro del espejo. El objeto real es sometido a una doble suplantación de la realidad, primero, mediante  la imagen conseguida con la técnica del trampantojo y después, con la propia fotografía. Es el duplicado de un duplicado, con el que el artista consigue difuminar la diferencia entre lo auténtico y lo ilusorio creando una realidad virtual.
Han Sungpil nos sitúa en este trabajo, realizado a lo largo de dos años en distintas ciudades europeas y coreanas, ante una serie de fotografías aparentemente simples pero cargadas de inquietud reflexiva. A  medida que forzamos la mirada sobre ellas vamos descubriendo que lo que vemos no se percibe a primera vista tal y como es en realidad. Algo incierto ocurre en  las proporciones, las luces, las escalas…
La propuesta expositiva de Façade está estructurada a partir de un doble registro. Por un lado, nos encontramos ante un conjunto de reproducciones de los grandes lienzos de lona que recubren algunos edificios históricos mientras sus fachadas están siendo restauradas. Réplicas efímeras destinadas a desaparecer una vez concluidas las obras y a las que sólo la fotografía de Han confiere  la cualidad de permanencia.  Por otro, lo que el autor coreano nos muestra son fotografías de aquellos trampantojos de carácter durable que adornan las paredes de ciertos inmuebles, en definitiva,  graffitis con vocación de pervivencia que se convierten en parte del edificio desde el instante mismo de su creación.
En línea con la teoría de la apropiación, articulada a principios de 1980 por Crimp y Salomón-Godeau, en la que se cuestionan nociones como originalidad, singularidad y autoría, el fotógrafo coreano se apropia de los telones y graffitis urbanos para descontextualizarlos e incorporarlos a una nueva narración.
Han Sungpil es, en algunos casos, el artífice de la propia ilusión, como en The Ivy Space.  La foto muestra el edificio que alberga la redacción de la revista coreana de arquitectura “Space”, famoso por sus paredes de ladrillo recubiertas de hiedra. El fotógrafo, en un experimento para hacer visible la vida del interior del inmueble, realizó una serie de capturas digitales de los despachos y zonas interiores del mismo, obteniendo el permiso de Space para colgarlas en el exterior. La instalación no pudo mantenerse mucho tiempo debido a problemas técnicos, pero subsistió en la obra que vemos en Façade y en las bolsas ecológicas que el artista fabricó con los trozos de la lona una vez descolgada.
Muy sugerente es Plastic Surgery, reproducción del paño de tamaño natural que envolvió  la puerta medieval de Namdaemun en Seúl durante su reconstrucción tras un incendio. El coreano, con una cierta dosis de amargura y mucha ironía, bautizó esta obra como Plastic Surgery (Cirugía Plástica) porque “la ilusión”, en sus propias palabras, “vino a sustituir a la verdadera puerta, ya desaparecida”.
The Light of Magritte nos sitúa ante un interesante artificio visual planteado en primera instancia por el muralista al que se le encargó enfundar el Museo de Magritte de Bruselas durante su construcción.  El mural reproduce el famoso cuadro El imperio de la luz del pintor belga enmarcado por unos enormes cortinajes que representan el edificio del museo abriéndose al universo imaginario del artista europeo. Una pintura dentro de la pintura, a la que Han añade un tercer estrato de ilusión al introducir en su fotografía las farolas de la calle, muy similares a la que aparece en el cuadro.
Es interesante advertir como, a partir de una estrategia renovada, en la obra del fotógrafo encontramos la misma intencionalidad que se desprende del cuadro del pintor: desconcertar al espectador, enfrentarle a una realidad incierta. En El imperio de la luz, la imagen de una calle nocturna y oscura coexiste con el azul pastel de un cielo rebosante de luz. Mediante la paradójica combinación del día y la noche, René Magritte subvierte una premisa fundamental del orden de la vida obteniendo una escena perturbadora. En The Light of Magritte Han Sungpil multiplica los recursos manteniendo la poesía. A través de la creación de diversas capas de realidad, invita al espectador a penetrar en cada una de ellas para descubrir su propia verdad. Quizá, esa pequeña luz que persiste en medio de una oscuridad fingida que, sin embargo, es abrazada por la noche certera en que el artista tomó la fotografía.

Blanca Berlín. Noviembre, 2010

 

Exposición participante en el Festival Off PHotoEspaña 2011