Más allá de informar sobre un lugar, el verdadero logro de las fotografías de Michèle Maurin es su capacidad para evocar mundos oníricos en el observador. Esto es posible gracias a la sensibilidad de la mirada de la autora y a su virtuosismo en la ejecución de una técnica muy particular. Durante el proceso de revelado, Maurin reinterpreta sus negativos de blanco y negro utilizando metales raros y preciosos -oro, uranio, selenio, vanadio…- que mezcla con la emulsión de plata del papel baritado. El proceso del virado, diferente en cada ocasión, eleva sus fotografías a la categoría de únicas y al mismo tiempo les proporciona las enriquecedoras atmósferas de ensueño que caracterizan su obra. |