Exposición “Escenarios emocionales”.Colectiva

Inauguración: 5 de Junio de 2008


  Escenarios emocionales

Fotógrafos:

Bohnchang Koo (Corea), Cássio Vasconcellos (Brasil), Gabriela Grech (España), Germán Herrera (México-USA), Han Sungpil (Corea), Luis Morales (Colombia), Manel Esclusa (España), Vari Caramés (España)

La fotografía utiliza a menudo los paisajes como territorios metafóricos; tanto el paisaje natural como el urbano son susceptibles de devenir en escenarios emocionales, donde se transparenta el universo íntimo del fotógrafo. En las fotografías de esta exposición puede decirse que se produce un desplazamiento del lugar original –el espacio fotografiado- hacia su conversión en escenario simbólico para las opiniones y reflexiones del autor sobre el mundo: una estructura visual y virtual para albergar y configurar la representación de su imaginario. Las imágenes no aspiran aquí a ser meramente un calco de la realidad que sucede ante la cámara; no pretenden la objetividad, se convierten en ámbitos de proyección sensorial.

Escenarios emocionales es una muestra colectiva en la que se exponen 45 obras de 8 fotógrafos nacionales e internacionales. Esta exposición formó parte del Festival Off de PHotoespaña 2008.

 

Textos

La fotografía utiliza a menudo los paisajes como territorios metafóricos; tanto el paisaje natural como el urbano son susceptibles de devenir en escenarios emocionales, donde se transparenta el universo íntimo del fotógrafo. En las fotografías de esta exposición puede decirse que se produce un desplazamiento del lugar original –el espacio fotografiado- hacia su conversión en escenario simbólico para las opiniones y reflexiones del autor sobre el mundo: una estructura visual y virtual para albergar y configurar la representación de su imaginario. Las imágenes no aspiran aquí a ser meramente un calco de la realidad que sucede ante la cámara; no pretenden la objetividad, se convierten en ámbitos de proyección sensorial.

En estos escenarios emocionales se inscriben experiencias de carácter onírico y contemplativo, como las que activa el surcoreano Han Sungpil sirviéndose de las propiedades hipnóticas y evocadoras del mar, capaces de hacernos imaginar lo inimaginable. El propio Han Sungpil cita a Gaston Bachelard para enmarcar el estado anímico –casi metafísico- que le provoca la visión ensimismada del océano y su majestuosidad inabarcable: “La ‘inmensidad’ es una categoría filosófica de la ensoñación”. La poética que pone en marcha la contemplación del mar permite para él visualizar“la concordancia de la inmensidad del mundo y la profundidad íntima del ser.

También el mar, como elemento esencial, es el telón de fondo elegido por Gabriela Grech para desplegar visualmente una exaltación de los sentidos en su serie Piel de Agua. Su trabajo aborda con frecuencia la introspección, tanto la individual como la que refiere a las relaciones personales. En esta colección de fotografías, presentadas a modo de intervención en el espacio, Grech se sirve del agua como elemento simbólico preñado de connotaciones que nos remiten a la ingravidez, al útero materno como escenario lúdico y, por extensión,  a la fragilidad y la mutabilidad de las emociones.

En el espectro temático que aborda esta exposición se incluyen también construcciones visuales que proponen una lectura elíptica de los escenarios, como es el caso del colombiano Luís Morales. El título de la serie –Espacios expandidos– anticipa su voluntad de cuestionar la mera representación del espacio. Nos invita a sustituir el lugar ruinoso por su equivalente metafórico, alejándonos de la inercia que nos impele al reconocimiento de las cosas y liberándonos así de la naturaleza tautológica de la fotografía. Sus escenarios hacen emerger presencias invisibles desde los rastros de la desolación, incitándonos a transitar por el umbral de la angustia.

En la dirección opuesta, Cássio Vasconcellos explora la representación de la belleza en el caos de las urbes contemporáneas. Desde el silencio nocturno, Vasconcellos se aplica a la organización geométrica y estética de todas las interferencias que se acumulan en la inabarcable entropía de nuestras ciudades. Como dice el comisario brasileño Nelson Brissac, “Vasconcellos recorre las calles como un poeta baudeleriano, sensible a las configuraciones inéditas que pueden emerger de los encuentros entre fachadas envejecidas, estatuas y edificios acristalados. Atento a las inesperadas afinidades que esos elementos tan dispares pueden establecer entre si.”

Para Vari Caramés sus fotografías se centran en esos lugares situados en la “zona imaginación” donde habitan el misterio, la sorpresa, la magia. Lugares para la contemplación. Espacios de juegos compartidos, soledades y melancolías, también de situaciones en transito, evanescentes: espejismos. Cada una de sus fotografías está destinada a reproducir esos momentos de éxtasis espontáneo que a todos nos sobrevienen. Esos lapsos en los que la prolongada fijación de la mirada termina por desenfocar los escenarios; los convierte en excusa para trasladarnos al territorio de la introspección, la memoria o la melancolía.

El trabajo del surcoreano Bohnchang Koo no es fácilmente clasificable, pero podemos afirmar que hay un sutil hilo conductor que recorre su obra y que podríamos describir como especulaciones sobre la vida y la muerte. Extremadamente sensitivo e interesado en la belleza visual, Koo es también proclive a los conceptos de melancolía, dolor y soledad. Él mismo define su fotografía como una investigación introspectiva sobre las cualidades inherentes a su mundo interior. Con su serie White, Koo cambia dramáticamente su aproximación a los temas, abordando las posibles conexiones de su mirada con la estética de la pintura oriental. Sus imágenes se vuelven minimalistas como dibujos realizados con pincel y tinta china, en un intento de reducir todas las formas a su esencia: puntos, líneas y superficies.

La estética de las artes plásticas se convierte en protagonista de las imágenes del mexicano Germán Herrera, quien utiliza las paredes como lienzos para sus composiciones. Trabaja desde la intuición, mezclando el azar y los “gestos” espontáneos que emergen de los materiales más humildes. Herrera declara que su serie Paisajes interiores es tanto una búsqueda espiritual y estética como una experiencia terapéutica.

Finalmente, Manel Esclusa, uno de los creadores españoles con un universo iconográfico más personal y reconocible, presenta tres imágenes de una serie inédita en España en la que convergen algunos de los elementos nucleares de su relación con la fotografía. Son pequeñas imágenes minimalistas “instaladas” en medio del paisaje. Esclusa deja que la naturaleza se dibuje a si misma, como sugería Talbot en su libro inaugural The Pencil of Nature. Una acción que requiere del silencio como referencia seminal de su proceso de creación y como ámbito que activa la introspección. Estas fotografías son una sublimación de esa potestad de la fotografía que le permite hacer visible lo invisible; lapsos de tiempo, huellas expandidas hacia la poesía.

Alejandro Castellote (Madrid, 29 de abril de 2008)