Sobre la exposición Mirar, sentir, coleccionar

Archivo de sombras

Toni Catany reúne en la galería Blanca Berlín una exquisita antología de su trayectoria fotográfica. La muestra, “Archivo de sombras”, se articula en torno a seis portfolios pertenecientes a trabajos muy diferentes que, sin embargo, convergen en la única mirada desde la cual el autor puede aproximarse al mundo que le rodea: sensible, estética, pulcra.  Cada portfolio está compuesto de seis copias al platino/paladio y cuatro platinotipias adicionales.

Aunque son difíciles de crear y su coste es alto, las impresiones en platino/paladio son una de las expresiones más ilustres del arte fotográfico.  Su belleza y permanencia  hacen que la platinotipia sea una pequeña joya para coleccionistas e inversores. Estas  copias  se caracterizan por su amplia rendición de tonos: la rica gama tonal del platino parte del negro cálido y se expande en una amplia gama de medios tonos grises. Las luces reproducidas en los platinos/paladio son especialmente refinadas.

Angkor es fruto de un viaje alrededor del sudeste asiático realizado por el artista en septiembre de 2010 cuyo destino final era esta región de Camboya, Patrimonio de la Humanidad, conocida por sus templos hinduistas y budistas. La selección de obras combina paisajes  y bodegones vinculados por un elemento común, la flor de loto.

En el verano de 2009, el autor viaja a México donde registra en imágenes la fuerte impronta del periodo colonial español vinculada a la imaginería religiosa. En la serie encontramos interiores vacios y solitarios  que nos acercan a la cultura de la muerte tan presente en México. No es el primer fotógrafo que detiene su cámara  ante  estos rostros magullados, maestros como Paul Strand, homenajeado en este trabajo, habían reconocido con anterioridad el poder transmisor de estas imágenes.

Más cercana en el tiempo es la visita de Toni Catany a una de sus ciudades predilectas, Venecia. El autor ha querido sintetizar en esta selección de imágenes el significado de un lugar  muy especial para él, que conoce desde la experiencia de transitarlo en innumerables ocasiones  y al cual ha dedicado un libro, “Venessia”.

A estos tres destinos tan contrastados se une su trabajo de naturalezas muertas, Archivo de sombras, cuyo título da nombre a la exposición,  la serie de desnudos, Nus,  y el trabajo de La danza. En la primera, la delicadeza de la luz perfila ramas, flores y sedas que brotan de la más profunda oscuridad al mismo tiempo que baña sutilmente los fondos dotados de una textura pictórica. En Nus  y La danza, la figura humana cobra absoluto protagonismo, bien  a través de la belleza escultural de sus formas  o  como ente abstracto que traza destellos luminosos sobre el paño negro de la fotografía.

Nerea Ubieto, mayo de 2012