Exhibition una mirada parabólica – Félix Lorrio

Inauguración: 19 de Julio de 2007

Una mirada parabólica

“En sus fotomontajes de estos años, Félix Lorrio realiza una crónica personalísima, entre el surrealismo y el pop art, que ilumina las sombras de la Transición con imágenes de gran fuerza expresiva y originalidad, características que se suman en sus trabajos creativos para la prensa de la serie “Drogas” y en la búsqueda de nuevos iconos para el Madrid de la Movida que culminan con la fotografía “Mayo en Malasaña”, referencia gráfica en publicaciones y exposiciones nacionales e internacionales. El ojo avezado del reportero y la visión del artista plástico se combinan en una obra onírica e irónica de múltiples y sorprendentes facetas y lecturas.” Moncho Alpuente.

Textos

Madrid, 1975, la muerte del dictador cierra un siniestro paréntesis y abre un período de expectativas democráticas; El Movimiento Nacional, marca de fábrica del inmovilismo franquista da sus últimas boqueadas con un epígono siniestro, Carlos Arias Navarro, pero no todo está atado y bien atado, las libertades rompen las costuras del corsé inmovilizador con el que Franco trataba de perpetuar su odioso régimen. La libertad de expresión busca todos los resquicios para emerger en una sociedad que no acaba de quitarse la mordaza. Años difíciles en los que el fotógrafo Félix Lorrio (Madrid, 1948) con sus compañeros del Equipo Yeti (Antonio Lafuente y Miguel Ángel Mendo) sacan sus cámaras a la calle, con grave riesgo para ellas y para ellos, y retratan manifestaciones no autorizadas y actos “subversivos” de los que empieza a dar cuenta, entre líneas y con tímidas ilustraciones, la prensa liberada. Las fotos de los Yeti llegan de sus propias manos a las redacciones de los nuevos periódicos y revistas que saben apreciar su riesgo y su profesionalidad.

Félix Lorrio se ha curtido ya en las bregas de la prensa como fotógrafo y editor gráfico de una revista provocadora, El Indiscreto Semanal, (1971-74), tras una primera etapa en la que hizo retratos en un viejo estudio de la Puerta del Sol y se inició en los reportajes para agencias de modelos y Espectáculos y en la fotografía industrial. Una poderosa intuición y una curiosidad a prueba de bombas (1) le llevan a enfocar con sus lentes todos los rincones y resquicios en los que quepa un objetivo y un punto de luz permita desentrañar las sombras (2).

Solos, o formando parte del colectivo de prensa Laventana, los Yeti desarrollan en los años de la Transición una línea original de reportajes que tiene una excepcional acogida (y una discretísima remuneración) en revistas clásicas en periodo de reconversión y nuevos medios que irrumpen, aparecen y desaparecen, rompiendo la gris monotonía del kiosco y cambiando los hábitos informativos de la sociedad. Son buenos tiempos para la experimentación y los Yeti son pioneros de un nuevo concepto de ilustración fotográfica en la prensa.

Pero todo tiene sus límites, periódicos y revistas viven pegados, atados, como les corresponde, a la información y a la actualidad y la creatividad, la subjetividad del artista queda relegada necesariamente a un segundo plano utilitario.

Los fotomontajes de Félix Lorrio combinan los materiales gráficos que ha recopilado en su faceta diaria de reportero para elaborar una visión personal, entre el surrealismo y el pop art, de la realidad circundante. Es una obra luminosa, e iluminada con una técnica heredada de los viejos maestros y puesta al día con audacia, una apuesta artesanal y artística en un mundo que empieza a estar dominado por la tecnología.

Son imágenes impactantes, la pistola que apunta a los huevos fritos que planean sobre un horizonte de tormenta (España frita), los rabos, cuernos y pezuñas de toro que vuelan sobre una plaza roja y gualda coronada por guardias civiles (El ruedo hambriento), el policía, el “gris”, con casco y megáfono en una playa ensangrentada (Disuélvanse), los numerosos comensales que se agolpan en torno a una raspa de sardina (Sin presupuesto). Imágenes que propician dobles o múltiples lecturas pero que enganchan al primer golpe de vista, imágenes dotadas de un aura mágica, brumosas y fantasmales, oníricas y cinematográficas, (Navegar sin moverse, Sin alegría o Carta a los Reyes Magos) y el guiño irónico de (Moisés en la peluquería) que sirvió como reclamo publicitario.

Entre los trabajos creativos realizados para los medios destaca la serie publicada en la revista “Rolling Stone” sobre las drogas en 1977 (Heroína, Cocaína, Pastillas) y tras un breve intermedio marítimo -el mar es la gran pasión de este madrileño de secano- los nuevos iconos del Madrid de la Movida (1982) de una ciudad que ya no se identifica con la Puerta de Alcalá y la Cibeles (La Gran Vía, el Pirulí y Madrid visto desde la Casa de Campo), galería de postales

postmodernas que cierra con la rotundidad del blanco y negro, su imagen más emblemática e internacional (Mayo en Malasaña) una pareja de jóvenes desnudos y eufóricos encaramados

sobre las cabezas de Daoíz y Velarde en la plaza del Dos de Mayo. Resumen, suma y sigue de una visión personalísima.

(1)  El 12 de Marzo de 1978, terroristas de ultraderecha hicieron explotar cerca de un kilo de dinamita en la puerta de la casa-estudio de Félix en la calle del Cardenal Cisneros, punto de reunión, trabajo, debate y fiesta, de artistas, periodistas y otras gentes de malvivir  y buen hacer. En las reseñas de la prensa diaria se especificaba que los “Yeti” no estaban adscritos a siglas políticas o sindicales, pero los fascistas que reivindicaban el barrio de Malasaña como zona nacional  habían olfateado el tufo libertario de local y de sus ocupantes y visitantes.

(2)  Alérgico al uso inmoderado del “flash”, Lorrio llama “cebollazos” a las fotos deslumbradas por un exceso de luz.

Moncho alpuente

Segovia, julio de 2007