Parte de lo que nos caracteriza como humanos es nuestra habilidad para ver más allá de la estrecha puerta por la que vinimos al mundo, para crecer más allá de la cultura de nuestro nacimiento, reconociendo la existencia de otras culturas, de otros patrones de vida. Si bien la cultura de nuestro nacimiento esté siempre impresa en nosotros y el misterio de la identidad nunca se llega a resolver por completo, siempre perteneceremos a un momento y a un lugar al que nunca podremos volver.
Cecilia Paredes se re!ere a esta paradoja de la cultura de nacimiento y la identidad empleando mitos, símbolos y metáforas que instan a concretar nuevos mitos. El exilio, la adaptación y la transformación han moldeado su arte. El Perú está presente en su sangre y es parte de su fuerza vital. |