Las fotos de Brad Temkin simbolizan las huellas que deja el ser humano en el paisaje, mostrando su presencia que, aunque transitoria, es también persistente. Su planteamiento se construye sobre la perfecta integración de objeto y paisaje, escogiendo formas y composiciones de las que emana una energía que trasciende las intenciones originales de sus constructores. Más que restos abandonados en el paisaje, estos objetos se convierten por derecho propio en “obras telúricas” hermosas y monumentales, restos viscerales de dónde hemos estado y de lo qué somos. |